Las Cuatro Torres de la Pedriza desde el puerto de la Morcuera

Statistics

5 - 6

hrs

952

m

951

m

9

max°

Difficulty

FATMAP difficulty grade

Difficult

Description

Hace ya tiempo que quise ir a las Torres de la Pedriza desde la Morcuera, pero me rajé un poco antes de llegar, así que lo tenía pendiente.

Y hoy va a ser el día.

El camino es el mismo de la otra vez, pero esquivando la subida a la Najarra nada más empezar, y dejándola para la vuelta, si hay tiempo (y ganas).

No es mala idea, porque así de repente, nada más bajar del coche, como que no apetece mucho esa subida.

Así que mucho mejor esta vez, y más rápido, llegamos al collado de la Najarra.

Desde ahí, ya en el cordal de la Cuerda Larga, sin mucho problema llegamos a Bailanderos, y después a Asómate de Hoyos.

El camino es evidente y no tiene ninguna dificultad.

Lo único que puede aguar el paseo (nunca mejor dicho, jejeje, qué chispa tengo a veces) es un nubarrón que es cada vez más grande, cada vez más negro y cada vez más terrorífico.

Para esta tarde dan tormentas, así que puede pasar cualquier cosa.

En fin, quién dijo miedo.

Aunque la cima de Asómate es innecesaria, la hacemos y volvemos un poco para atrás, hacia el sur, para acercarnos a Peña Lindera.

Se sube por el lado norte, por una trepadita fácil.

Luego viene el Alto de Matasanos, que también se sube de manera sencilla, y desde ahí se llega a las torres inmediatamente.

Son chulísimas, vistas desde aquí.

Nunca había llegado tan lejos, así que no las había visto tan cerca desde el norte.

Es que la Pedriza es una cosa espectacular, la verdad.

Venga, que va a llover.

No hay que perder tiempo.

Primero la Primera Torre, claro.

La más bajita.

Llegamos a la base, y aunque es pequeña, aquello es bastante más alto que yo.

Y como que no parece haber manera de subir.

Bueno, subir no parece muy complicado.

Es factible, creo.

Lo malo sería bajar… Mmmm… Bueno, en fin, llegar a la base casi es lo mismo que llegar a la cima.

Así que la doy por hecha.

A la cima, lo que es la cima, entendiendo ‘cima’ como el punto más alto de un piedro, igual no llegué.

Pero estuve muy cerca.

No pasa nada, vamos a la Segunda Torre.

Un poco chasqueado, descubro que es más alta que la primera, y más o menos igual de incordiosa.

Esta vez no me molesto mucho en buscar un sitio para subir, así que la doy también por subida, ejem… Pero porque va a llover, que si no, lo consigo seguro.

Más tarde, ya en casita, vi que para la primera hay vías de escalada por el sur, de IV+ o así, y la segunda se puede subir por el norte, pero un poco más allá de donde miré yo.

Así que la próxima vez seguro que sí, pero seguro.

Bueno, desastroso, sí, lo reconozco.

Así que me desquité con la tercera, que está tirada, la verdad, y la he subido veinte veces, y luego la cuarta, que tiene algo más de chicha, pero también se puede.

Y como ahora sí que amenaza la lluvia, de vuelta rapidito.

Poco que contar, salvo un encontronazo con unas cabras simpáticas, y que a la altura del collado de la Najarra empezó a llover a mares.

Lo suficiente como para llegar calados al coche.